Durante las distintas jornadas, niñas y niños disfrutaron de propuestas de circo, cine y teatro, especialmente pensadas para el receso invernal. Lasrisas, la atención plena y los aplausos entusiastasfueron el mejor reflejo delpoder del arte como herramienta educativa, emocional y social.
Las actividades concluyeron con abrazos, fotos y la firme promesa de continuar generando espacios donde la esperanza y la solidaridad sigan siendo motores de transformación social. Una vez más, el CEC Mendoza demuestra que un sindicato comprometido con su comunidad también puede ser sinónimo de arte, afecto y futuro compartido.









